LAS COCINAS DE INDUCCIÓN

Alberto Tama Franco Mg.

Escuela Superior Politécnica del Litoral - ESPOL

Profesor Titular Auxiliar de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación – FIEC

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¿Qué son y cómo funcionan las cocinas de inducción?

La cocina de inducción no es más que otro artefacto electrodoméstico; y, en esencia, es una cocina eléctrica vitro cerámica no convencional cuyo elemento principal, ubicado debajo de la zona de cocción, es una bobina plana de cobre y con forma de espiral.  Su funcionamiento se basa en una de las Leyes fundamentales del Electromagnetismo, la Ley de Inducción de Faraday.  La explicación sobre su funcionamiento es muy sencilla, pues en lugar de utilizar la energía radiante producida por el gas o las cocinas eléctricas convencionales, que además de permitir la cocción de los alimentos calientan el habitáculo llamado cocina, un electroimán poderoso, debido a la bobina espiral plana de cobre, crea un campo magnético variable en el tiempo y en la frecuencia, y de aquí que la energía electromagnética se transporta directamente, y a través de dicho campo alterno, hacia la base del recipiente (olla, sartén, puchero, cacerola, etc.) haciendo que éste último se caliente. 

Todo funciona como si una transferencia “mágica” de energía de la red alcanzase la cacerola. Solo la cacerola se calienta, y solo hay consumo de energía cuando está presente la cacerola sobre la zona de cocción, alcanzándose de esta forma la mayor eficiencia energética posible.

 

Significado del término “Inducción” en estas nuevas cocinas y el impacto que podría tener en la factura de consumo eléctrico

De la manera más elemental posible, el término “Inducción” está ligado o relacionado al término “Reducción”, pues con la utilización de este tipo de encimeras: 1) se reduce el calor del ambiente de la cocina (volviéndolo más fresco), 2) se reducen los tiempos de cocción (ligado a la eficacia); y, 3) se reduce el consumo de energía (ligado a la eficiencia), esperándose con ello que se reduzca la factura de energía; en relación o comparación, lógicamente, al consumo que se tendría con una cocina eléctrica convencional y con una cocina a gas pero sin subsidio, por supuesto, pero sin dejar de precisar que el consumo de energía eléctrica dependerá indudablemente de la utilización y/o de los buenos o malos hábitos de cocina que se tengan.

 

 

 

 

Las cocinas de inducción sólo se podrían utilizar con utensilios de acero, hierro ferromagnéticos o con propiedades ferrosas; es decir, con aquellos utensilios que sean imantables.  Esto significa que si se coloca un imán como los que se tienen pegados en la puerta del refrigerador, por debajo o en la base de la olla, sartén o cacerola, y si se adhiere a la misma, se podrá utilizar dicho utensilio en la encimera de inducción para la preparación de alimentos.  En consecuencia, el menaje o la batería de cocina tienen que ajustarse a esta realidad de compatibilidad, considerando además que deben tener como base, una superficie plana, debiendo ser lo suficientemente grande para estar centrada en la zona de cocción, con la finalidad de evitar la dispersión del flujo y reducir la invasión de las radiaciones no ionizantes al ambiente.

 

A pesar de esto, para aquellas personas que tienen sentimentalismo o nostalgia por ciertas ollas, cacerolas, sartenes, recipientes o pucheros (porque se los obsequió su mamita, abuelita o porque son excelentes en la cocción de ciertos alimentos), se pueden utilizar los denominados adaptadores o acopladores, mismos que permitirían recurrir al menaje convencional de cocina.  Cabe recalcar que la utilización de los precitados adaptadores generará que se pierdan algunas de las ventajas implícitas en la inducción, volviendo menos eficiente al sistema denominado cocinas o placas de inducción. 

 

La eficiencia energética de las cocinas de inducción

Estudios realizados por el Departamento de Energía de los EEUU (DOE, por su acrónimo en Inglés de Department of Energy) determinaron que la eficiencia de diferentes tipos de cocinas es: 40% para las Cocinas a gas (GLP), 74% para las Cocinas eléctricas convencionales y 84% para las de inducción.

Eficiencia:

Sin duda alguna, en las cocinas de inducción, la mayor cantidad de la energía es aprovechada para calentar el recipiente, no el cristal ni aquellas zonas no cubiertas por aquel.  De aquí que, ésta mayor eficiencia energética se hace presente por la reducción de las pérdidas de transferencia de calor por radiación al ambiente.  Sin embargo de aquello, sí existirá algo de pérdidas por radiación de calor del recipiente o cacerola al mismo ambiente, no en la misma magnitud que lo que se desperdicia en las hornillas de las cocinas a gas o de las cocinas eléctricas convencionales.

 

Con la aplicación del presente programa de sustitución tecnológica se lograrán obtener ahorros energéticos que van emparejados con la disminución de contaminantes, pero independientemente de esto y a pesar de tener la última o mejor tecnología en cocinas de inducción en nuestras manos, el pequeño ahorro que se tenga en la factura de energía, aun inclusive mientras dure el subsidio, no compensará los costos adicionales de adquisición e instalación de aquellas, no se debe confundir los ahorros a corto plazo con la reducción general de los costos.

 

Por otro lado, si lo que se busca además es cuidar y ser amigable con el medio ambiente y no contaminar o impactar la biósfera por la quema de combustibles fósiles, debemos entonces reconocer que ahora tenemos la oportunidad histórica de colaborar y ser actores en esta gesta, para salvar al planeta y ofrecer así, mejores días paras nuestras futuras generaciones.

 

Relación entre el uso de las cocinas de inducción y la salud pública

Hasta la fecha no hay estudios específicos sobre el efecto que podrían ocasionar las placas de inducción sobre la salud, existiendo también la preocupación de personas que puedan tener un marcapasos implantado, sufran un mal funcionamiento del mismo, debido a la interferencia de los campos electromagnéticos.  

Sin embargo, en estos momentos, no existe evidencia científica concluyente que apunte a una relación causa-efecto entre la exposición humana a las emisiones de radiaciones no ionizantes producidas por las cocinas de inducción y sus efectos negativos para la salud.  Por ahora, los datos disponibles sugieren que si hay efectos no térmicos de la absorción de radiaciones no ionizantes en la salud humana, tales efectos no son tan profundos como para ser fácilmente discernibles.

 

Precisiones y Recomendaciones

Por la naturaleza de la ciencia que se encuentra detrás de la forma de calentamiento, la tecnología de cocción o calentamiento por inducción ofrece importantes ventajas y también sus desventajas con respecto a las tecnologías tradicionales.  Sin embargo de aquellas y de otras posibles ventajas directas o indirectas que puedan existir, y aun así existiera la sobreoferta de energía, como se aspira y se espera tener para el año 2016 con los proyectos hidroeléctricos a ingresar al sistema eléctrico nacional, siempre existirá la posibilidad de falla en el suministro del servicio eléctrico, pues ningún sistema es invulnerable a cualquier evento atmosférico, malas maniobras, descoordinación, suspensiones programadas de servicio eléctrico o inclusive sabotaje.  Por eso es que una buena alternativa, para el Programa de Sustitución Tecnológico, sería considerar que en las placas vitro cerámicas de inducción se incluyan hornillas a gas (1 o 2), con lo cual se tendría una mejor confiabilidad.  Si el proyecto es tan bueno como parece, el mismo usuario se dará cuenta y dejará a un lado la utilización de las hornillas a gas.  El uso de estas hornillas a gas, solo será en caso de emergencia y ante la falla del suministro de energía eléctrica.

De igual manera y con la finalidad de armonizar completamente el programa de implementación de sustitución de cocinas a gas (GLP) por cocinas eléctricas de inducción, el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable (MEER) debería haber implementado -si es que aún no lo ha hecho- un  plan similar al Plan RENOVA (Renova tu Refrigeradora), previéndose de esta manera el retiro o canje de las cocinas a gas o eléctricas convencionales (para aquellos que así lo quieran) y su consiguiente proceso de chatarrización, pues de no concebirlo así, se estaría permitiendo generar y/o almacenar basura metálica.

Vale indicar que aquellos sectores que tienen integrado en sus consumos de energía a las cocinas eléctricas, el cambio tecnológico a cocinas de inducción, les generará ahorro en tiempo y a lo sumo un pequeño diferencial económico a su favor; en tanto que los otros sectores de economía, especialmente los de clase media, de no tomarse los resguardos correspondientes, sentirán un pellizco a sus ingresos.  Con este programa de sustitución tecnológica, el uso de gas doméstico no desaparecerá, pues los hornos -parte integrante de una “cocina” o la denominada “estufa” en su conjunto- permanecerán para ser operados con GLP o con electricidad pero no con inducción magnética, al menos por ahora.  

Al igual que las hornillas y las placas de inducción de alta gama, las que se están produciendo en nuestro país, deben incorporar la funcionalidad de poderse adaptar el tamaño del recipiente a colocarse en la zona de cocción, a fin de evitar, de esta forma, la dispersión del flujo y el sacrificio de la eficiencia energética, incorporando modernas técnicas de procesamiento de señales para lograr también un control y manejo eficiente  de la potencia y  del calor residual.  

Sin duda alguna, el programa de sustitución tecnológica de cocinas a gas (GLP) por cocinas de inducción ha sido concebido considerando el retorno social y el retorno medioambiental; teniendo como premisa, que uno de los combustibles más importantes, de hoy y del futuro, es la "Eficiencia Energética"